Antoine Gaber auténtica vocación por el regreso del hombre a la naturaleza by Mario Micozzi

Por primera vez en este periódico aparece con nosotros en la “Fiera Mercato d’ Arte Contemporánea” de Parma, junto con otros artistas invitados, un pintor que no conocíamos en persona pero que ya habíamos oido hablar de él. Un pintor que se ha ganado en pocos años, del 1957 al 2006, un “lugar” preciso, indiscutibile, una posición privilegiada entre los pintores de más prestigio, expertos y apreciados en el amplio panorama del arte contemporáneo mundial. La actividad de Gaber, presente en galerías de Canadá, USA, América Latina y en muchos otros paises como Nueva Escocia, Normandía, etc., sobretodo artística pero también de carácter humanitario y de solidaridad, con un talento en beneficio de una buena causa como lo podemos ver en la obra “Colorectal cancer can run in the family“, (2004, 50,8 x 61,0cm, óleo sobre tela) es de verdad muy amplia.

Su producción compleja, imaginaria y objetiva está llena de referencias humanas y de la naturaleza (como respuesta al discutido y discutible fenómeno del urbanismo y a favor de una vida en contacto directo con la naturaleza) sumergida en un delicado impresionismo simbólico, basado en la relación que Gaber en ocasiones focaliza entre el hombre (de sentimientos enfermos, llenos de indiferencia, cinismo y espiritualmente estériles) y el mundo campestre, por años alterado, enfáticamente exaltado como una panacea pero sin ser visitado o vivido en plenitud. La plataforma arquetípica de Gaber es ideal y material, cromática y de contenido, caracterizada por la presencia continua, armoniosamente dulce y persuasiva (basada en emociones) de visiones floreales como “Orchid in bloom 01” (2004, 40,6 x 50,8cm, óleo sobre tela) en la cual la inspiración toca vértices de alta sensibilidad, amalgamándose a la perfección con una profundidad psicológica en la zona de los recuerdos, de sensaciones placenteras, de presencias o paisajes vividos, de idilio indescriptible, caprichoso e intrigante como en la obra “Monet’s Flower Garden, Giverny“, (2001, 30,5 x 40,6cm, óleo sobre tela) donde podemos apreciar, casi por encanto, los paseos al aire libre y los perfumes del campo con la ausencia absoluta de ruidos molestos, lejos física y mentalmente del “mondan rumore” o nos puede traer a la mente la profunda serenidad del espíritu que viaja en un área semisalvaje (escuchando el ruido del agua limpia que corre en un río) de agradable soledad, situación ideal para las personas que han padecido de los nervios, o que han sido víctimas de los ataques nocivos de la civilización, de las enfermedades del siglo, incurables, perniciosas, como en “La Roche Guyon, Normandy“, (2002 40,6 x 50,8cm, óleo sobre tela) o de personas que han padecido por los intensos malestares de la incivilización.

Gaber nos presenta, en “Paris Sunset on La Seine ” (2002, 50,8 x 61,0cm, óleo sobre tela), la manera en que se respira en ciertos paisajes urbanos diferentes a aquellos fuera de la ciudad donde, no solo la actualidad de la existencia y la dificultad para vivir son evidentes sino también el recuerdo nostálgico de un tiempo que parece pasado para siempre, cuando la ciudad estaba hecha verdaderamente a la medida del hombre. O cuando las costumbres refinadas, la educación sentimental, segùn Flaubert; la elegancia en el vestir (no sólo y no necesariamente la moda oficial) no contrastaban con la vulgaridad de las apariencias, con la vitalidad de los sentimientos amorosos, actualmente dañados por el gusto perverso del materialismo, de la corrupción de los mismos como podemos apreciar en “Elégance Parisienne“, (2002, 61,0 x 76,2cm, óleo sobre tela).

Mario Micozzi

Mario Micozzi, novelista, periodista, poeta y operador cultural.

Micozzi naciò en Lanciano y realizó sus estudios en Parma y Urbino.
Su nombre està relacionado con “Incontri nazionali tra la critica e la poesia” (descritos por Elio Filippo Accrocca como “una institución cultural de prestigio) ampliamente conocidos en Italia y en el extranjero.

Desde 1978 dirige con Carlo Bo, (en la actualidad con Alberto Bevilacqua), G.B. Squarotti, Giuliano Manarcorda y Walter Mauro, la revista de cultura interdisciplinaria Punto d’Incontro, en cuyas paginas han escrito y continúan a colaborar los más famosos intelectuales y escritores italianos.

Ha colaborado en tercera página en algunos diarios con artículos de crítica literaria y de arte. También ha colaborado en las revistas “Letteratura”, “Nuovi Argomenti”, “Rapporti”, “Altri termini”, “Uomini e Libri”, “Il Ponte”, etc.

Después del éxito en narrativa de “Il consolo”, ganador del Premio Teramo con un cuento en 1972, le siguieron otros como por ejemplo “La bestia umana” (Punto d’Incontro Edit.1998).
Entre sus mùltiples novelas podemos citar: “Le macchine gialle” (1997), “Il cantiere della malora” (1999), Punto d’Incontro Editor; “Le profonde caverne del poter” Bastogi, Editorial Italiana, 2001 (prefacio de Maria Grazia Lenisa y tributo de Roberto Guiducci); “Lo squarcio”, Giuseppe Laterza, 2003 (argumentum di Dante Cerilli y critica de G. Nativo y G. B. Squarotti).