Profesor Hugo Covantes, Presidente de la Sección Mexicana de la Asociación Internacional de criticos de Arte, AICA-UNESCO.

Antoine Gaber, pintor de hoy. En la ruta del impresionismo. 

 

En 1874, en París, Clude Monet dio a conocer su cuadro “Impressión”, obra que causó impacto entre los mismos pintores y conocedores de arte. La obra resultó incomprensible para no pocos que la vieron. Era una pieza casi abstracta, en la cual había como únicos motivos reconocibles una lancha y su lanchero, un sol rojo encendido, unas estructuras ruinosas, todo envuelto en una bruma, en una atmósfera modulada por el color.

Con esta obra revolucionaria, firmada por Monet en 72, se inició el movimiento del impresionismo, la tendencia más audaz del siglo XIX, la más fascinante para el espíritu posromántico del ultimo cuarto de ese siglo.

Hasta donde uno sabe, la versión impresionista del pintor canadiense Antoine Gaber, cuya obra se sitúa en 1994, fecha de sus primeros cuadros al óleo, es el más reciente epígono.

A partir de este cuadro del francés y al inicio de la obra de Gaber, han transcurrido 122 años. ¿Indica ello una relativa vigencia del impresionismo o solo se trata de un seguidor solitario?

No podemos responder a esta pregunta, pero la presencia de un artista impresionista mueve a pensar en la vitalidad de un arte, que en la naturaleza y en el ámbito marino ha dejado piezas de extraordinaria y sugerente belleza.

Gaber parece haber escogido preferentemente el universo marino para ofrecer su visión impresionista. Sus títulos confirman esto:“Afternon sailing “, “Bermuda pink beaches”, ” Canadien winter scenery “, con dos imágenes, una marina y otra en paisaje de tierra, con pinos y montañas.

La interpretación impresionista de Gaber es mas bien austera, si se compara con los cuadros de presencia acuosa de Monet y las escenas de mar Boudin y Jongkind, pero su calor esta graduado igualmente por el fenómeno luminoso de la luz solar, que junto a una pincelada de cierta densidad, provoca la imagen innegable del impresionismo. El cuadro de Bermuda tiene una menor modulación del color, mas cercana a las versiones de Eduard Manet , cuyos cuadros con frecuencia tiraron hacia la” impresión- naturalista”.

Con su obra, Gaber, en el continente americano, prosigue una ruta que recorrió, al lado de los mismos maestros impresionistas, la norte americana Mary Cassatt , y aquí en México, en el primer tercio del XX, Joaquín Clausell y Guillermo Gómez Mayorga, entre otros pintores que sintieron también el embrujo del impresionismo.